domingo, 17 de enero de 2016

TRAVESÍA DANDO PEDALES POR CHILE-BOLIVIA-PERÚ

Pocas cosas me dan tanta satisfacción como andar en bici mientras disfruto de los paisajes y la naturaleza. Es algo que llevo muy adentro y cada vez que tengo la oportunidad de realizar una de estas escapadas, trato de disfrutar de la aventura y todo lo que ésta conlleva, al 200%.

Ya ha pasado un año, de hecho algo más, pero me acuerdo como si fuese ayer. Por lo bueno y también por lo malo, que me ha hecho aprender un poco más de mi mismo y de como salir al paso de situaciones adversas.

Iniciar ruta en Antofagasta, en la costa del Pacifico, a 0msnm y a las puertas del desierto más árido del planeta, el de Atacama.
Primeras pedaladas siempre en ascenso, alejándome de la costa para ganar altura en busca del paso fronterizo a Bolivia y la entrada a la Reserva Nacional de Eduardo Abaroa.


Una de las zonas más bellas por las que he pedaleado pero sin duda, de las más exigentes que me pusieron a prueba llevándome al límite y pagando esa factura más adelante durante el viaje.

Así alcanzaba el altiplano boliviano y me dirigía a el Salar de Uyuni, el desierto continuo de sal más grande y alto del mundo. Una experiencia fascinante el perderme en ese océano blanco sin fin...

Tras la ciudad de La Paz, esta ya el paso por Copacabana a Perú. Una infección no me dejó continuar pedaleando con la bici pero de igual manera, disfrute mucho el perfilar el lago Titicaca, al lago navegable más alto del mundo con sus 3812msnm.

El objetivo estaba cerca, llegar a Machupicchu, la ciudad sagrada Inca y una de las siete maravillas del mundo. Y tras ese pequeño revés que me dejó unos días fuera de combate, pude cumplir el sueño de subir a ese monte, sentarme y admirar la belleza de dicha ciudad, todo un despliegue de ingenio y arquitectura de antaño.

Aquí un vídeo con algunas tomas e imágenes de lo que fue esta aventura...una más y espero que no sea la última!!!

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