Con respeto, incertidumbre pero con mucha ilusión, nos inscribimos al II GP Castellví de Ronsanes que organiza mi equipo, el GRBIKES.
Como pasa cada inicio de temporada, los nervios están a flor de piel en la primera carrera, pero claro, esta temporada para mi es muy distinta. Mi primera carrera debería haber sido en enero y no ya a finales de abril. Me he perdido un montón de competiciones y además, vengo de lo que vengo, con lo que no sé como voy a responder. Sé que tengo buenas piernas, lo números están ahí y confío en mis piernas y saber hacer en carrera, pero lo que no puedo controlar, quizás me impide estar donde sé que puedo estar.
Conozco el recorrido del año pasado y me viene bien. El único pero es que son pocos km y a penas algo más de 1h y media de carrera.
Soy consciente de que puede darse la situación de que el corazón me haga levantar el pie, pero mientras no pase, trataremos de no perderle la vista a la cabeza de carrera y el objetivo será pasar el puerto con los de delante y si hiciera falta, echar también una mano a Aritz, que tiene muchos números de llevarse la carrera.
Somos unos cuantos del equipo, organizamos nosotros la carrera y se nota el trabajo que hay detrás.
Después de tanto tiempo sin aparecer por la parrilla de salida de la Copa Catalana Master, muchas charlas cruzadas con colegas que me preguntan y se interesan por mí. Siempre es bonito ver que hay tanta gente que se alegra de verte. Hasta ya en marcha y en plena carrera, varios se acercan a hablarme y eso es de agradecer.
Salimos dirección Piera en una primera parte del recorrido que siempre va picando para arriba y done el ritmo es de locos. Casi prefiero no mirar el Garmin por que los W me dirían que levantase el pie, pero el corazón de momento se comparta. Es cierto que ya he notado alguna que otra ida de sintonía, pero por el momento son llevaderas.
Entramos en Piera y voy en las primerísimas posiciones, necesito ir cogiendo esa confianza de verme donde, cuando estoy bien, sé que pertenezco. Pero ahora la situación es un poco inestable, por decirlo de alguna manera, así que veremos.
Voy hablando con mis compañeros y preguntando que tal van. Libramos una caída que podría haber sido muy gorda cuando un chico de otro equipo ha hecho el afilador con otro y a puntito ha estado de liar una buena montonera.
Llegamos al punto de inflexión de la carrera, la subida desde la fábrica d'en Jordà ( El Portell) y sus 3,65km muy llevaderos pero claro, a ritmo de carrera siempre hacen daño.
el año pasado iba muy bien pero me despiste al final y cuando se arrancó en el último tramito, ya casi coronando, no pude salir por quedarme encerrado y los 8-9" que sacaron los escapados, ya no se recuperaron (también es cierto que iban Escolano y Aritz del equipo y entonces tocaba protegerlos).
Esta vez, empezamos a subir nuevamente bien colocado, voy delante pero dentro del primer tercio, noto esa sensación de angustia, de que me chafan el pecho y no puedo respirar bien. Noto que me quedo de repente sin fuerzas, parece que te roban de golpe la energía y sí, la arritmia hace acto de presencia otra vez disparando mi ritmo cardíaco repentinamente lo que me obliga a apartarme y, no poner pie a tierra, pero casi dejar de pedalear para poder coger aire de nuevo, dejar que el cuerpo recupere un poco de energía y entonces, volver a pedalear con fuerza. Y sí, buenas piernas llevaba, pero es que no sirve de nada, el grupo se ha marchado y es cierto que cuando me pasa eso, aunque pienso que me he quedado el último, por detrás mío viene muchísima gente aún.
Arranco a pedalear otra vez y ya subo a mi ritmo. Forzando la marcha lo que puedo y llevándome a rueda a unos cuentos. Ya no pido relevo, me da igual, me voy a esforzar lo que pueda por seguir lo que queda de carrera tirando fuerte.
Paso a Antolí y detrás viene Sergio también. El tete iba algo más atrás pero yo es que de verdad que ya pensaba que iba todo el mundo delante.
Encaramos la entrada a Sant Sadurní y enseguida los repechos de la carretera de Gelida que nos llevará de vuelta a la meta.
Ya aquí, dejo hacer pienso en que sí se animan a esprintar, aunque este grupo no lo hará por la victoria ni mucho menos, para mi será un entreno y poner en practica de nuevo, aquello que tantas victorias me ha dado.
Total que llegamos a la rotonda de antes de meta y la última cuesta de 400m que se encarama bastante. Dejo hacer a 2-3 que van delante mío y enseguida que ya puedo ver que tengo espacio para salir, empiezo a cargar piñones y no miro atrás.
Me llevo el esprint con una diferencia holgada y un corazón que se altera un poco más de la cuenta.
Rabia e impotencia por que podía haber hecho mucho más y haber estado con los de cabeza, estoy seguro, pero quizás esta será mi nueva realidad y más vale que me vaya acostumbrando o simplemente, dedicando a otro tipo de carreras más largas en las que no se tenga que ser tan explosivo para que las pulsaciones no me hagan parar.
Cabreado por un lado y contento por otro ya que Aritz se ha llevado la carrera y hemos hecho podio por equipos.
Seguiremos probando a ver como va la cosa y si opone mucha resistencia, quizás le dejaremos ganar la partida. Tiempo al tiempo...